Estados Unidos se mostró preocupado de que sus protegidos en el Ejército egipcio estén aplastando las expectativas democráticas ampliando su poder, mientras los Hermanos Musulmanes reclaman un triunfo en la primera elección presidencial libre del país.
La declaración de los islamistas fue disputada por el otro candidato en la segunda ronda, un ex general que era primer ministro cuando Hosni Mubarak fue derrocado el año pasado.
Aunque aún no hay resultados oficiales de los comicios, funcionarios independientes hablaron en privado de una posible victoria del islamista Mohamed Morsy sobre el militar Ahmed Shafik.
Quien sea el ganador -y un supervisor electoral dijo que no sería anunciado hasta el jueves-, el nuevo presidente verá su autoridad marcadamente disminuida por un decreto emitido por el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas (SCAF) al cierre de la votación, dos días después de haber disuelto el nuevo Parlamento, liderado por los islamistas.
En protesta, movimientos de jóvenes urbanos y liberales que estuvieron a la vanguardia de las protestas en la plaza Tahrir de El Cairo hace 16 meses, al igual que los Hermanos y otros partidarios del levantamiento, planean una gran manifestación allí en las próximas horas.
“Este decreto dejó en claro la hegemonía del SCAF”, dijo Khaled Ali, un abogado liberal eliminado en la primera ronda de la votación. “Este decreto quita al presidente los poderes que fue elegido para tener y se los da al consejo militar”, agregó.
La declaración constitucional, un nuevo giro en la errática transición hacia la democracia desde la Primavera Arabe, significa que el plazo del 1 de julio previsto para entregar el poder a un Gobierno civil será un mero acto simbólico, ya que el nuevo presidente tendrá facultades casi nulas.
Opositores liberales e islamistas denunciaron un “golpe militar”.
EEUU, “PROFUNDAMENTE PREOCUPADO”
Washington, que en marzo acordó entregar 1.300 millones de dólares en ayuda anual al Ejército egipcio, se mostró disconforme debido a que el mariscal de campo Hussein Tantawi no mencionó su plan cuando le aseguró al secretario de Defensa el viernes que cumplirían con el plazo para entregar el poder a los civiles.
“Estamos profundamente preocupados por las nuevas enmiendas constitucionales (…) en momentos en que se cerraba la votación en los comicios presidenciales”, dijo el portavoz del Pentágono George Little, agregando que no creía que Tantawi hubiese alertado a Leon Panetta cuando hablaron.
“Apoyamos al pueblo egipcio en su expectativa de que el SCAF transfiera el poder total a un Gobierno civil elegido democráticamente, como el SCAF anunció previamente”, agregó.
Washington podría tener poca influencia sobre Tantawi, una figura conocida entre los comandantes estadounidenses luego de ocupar el Ministerio de Defensa durante 20 años bajo el Gobierno de Mubarak.
Little sostuvo que el Pentágono quiere que esas relaciones continúen y no hubo mención sobre posibles sanciones. “Vamos a seguir los eventos de cerca”, advirtió.
(Reporte adicional de Dina Zayed, Tom Pfeiffer, Edmund Blair, Shaimaa Fayed, Patrick Werr, Tom Perry, Alastair Macdonald y Samia Nakhoul en El Cairo y David Alexander en Washington; escrito por Alastair Macdonald. Editado en español por Lucila Sigal)


































