Presuntamente el negocio se ramificó hacia Cuba a través de la extinta República Democrática Alemana. Nuevas denuncias sobre el uso de presos cubanos en la confección de mobiliario incrementan las presiones sobre la firma sueca Ikea, que ya investiga la utilización forzada de reclusos de la antigua Alemania Oriental, algunos políticos, con el mismo propósito. [...]